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Sanguíneas conexiones de un poeta en off

En los trajines dichosos o angustiados de la literatura, la amistad, el fervor, el desaliento; y, sobre todo en las interminables discusiones sobre temas culturales y literarios, conocí a Luis Amaury. Acostumbrado a las hurañas relaciones por su espíritu crítico, perfeccionista, su afán de superación y la agudeza con que suele nombrar las inconsistencias, de él, siempre me ha sorprendido que su aptitud crítica corra pareja con su don poético y viceversa. Tal vez, de ahí, sus mejores armas, pues la indagación constante en la creación, en espíritu tan contradictorio como el suyo, contiene métodos de reflexión sugestivos y la ductilidad de un estilo que se va haciendo inconfundible. En sus manos, muchos de nuestros textos han crecido, gracias a sus certeras recomendaciones y críticas oportunas, por eso me complace su más reciente título, convencida de que nada nos hace tanta falta, como una cura de sobriedad y precisión en medio del ruido colectivo, y esta conectividad que, nos mantiene desconectados de aquellas pequeñas cosas, aparentemente, intrascendentes.
Explugged (Ediciones Loynaz, 2016), del poeta y editor Luis Amaury Rodríguez, es un intento de desconexión desesperada del autor con su realidad, un querer ocultarse mezclado a su vez con una perentoria necesidad de comunicación. Un individuo que escruta su soledad mientras cuestiona el dramatismo existencial que suponen: la pérdida, el rechazo, la intemperie y el encierro. Cuando llegados a cierta edad, tenemos la sensación de bordear un abismo insondable.

[…] como una mancha de grasa que se adhiere eterna, /al odioso vínculo que a veces/ no puede huir a su propio percutor. /Con esas emociones me apago, /estoy en off,/… (Me apago, pg 39)

Sin embargo, el apagado ni procede ni disipa nuestras ganas y el poemario se torna disfrutable en su totalidad. Poesía profunda que golpea de manera inusual, sin alardes, pero sí, con una alta dosis de sentimientos vivenciales que necesitan ser expuestos. El reto aquí, consiste en encontrar y pulir un lenguaje propio. Y el lenguaje, en su caso, no podía ser otro que la espontaneidad. Luis Amaury Rodríguez no es de los que se cohíben, al contrario, se lanza de cabeza y se compromete línea tras línea, como lo hace en todos sus empeños, estrategia que proporciona originalidad a sus planteamientos y una chispa que cautiva y entretiene.
Se alterna en todo el libro la percepción de una intemperie que sumerge al poeta en reflexiones inquietantes sobre su vida. El diálogo constante con los amigos que se han ido, los familiares ausentes, la convivencia amorosa y el desamor, forman parte del caos e imprimen a los poemas su excepcional vigor.
Hay una triste rememoración de lo que ya se fue, de esa dicha que se pierde y que los deseos quieren vivificar. Pero este, no es un poemario de la memoria, sino de la existencia, de nuestro sitio en la realidad, sin ornamentos, solo con los objetos y espacios que integran el ir y venir de todos los días. Con Luis Amaury nos movemos, observamos y padecemos un entorno sin paisaje, hecho de rejas y paredes y rostros y actos insustanciales, vivencias que la poesía no puede transformar porque son absolutamente auténticas. Por eso aquí:

Hay gente que se vende por cualquier cosa: /El placer del intercambio,/un pedazo de masa entre las piernas/ y algunas cosas menos/ importantes. /Hay gente que se vende/ porque ya moral ni principios pueden/ garantizar/un pedazo de carne sobre el plato./ Hay gente que se vende/ sin saber siquiera su valor como mercancía./ Hay gente que no se vende,/ y esos terminan limpios, pero muertos. (Hay gente, pg 22)

Destacan en el conjunto, poemas que resultan medulares por su reflexión sobre el hombre actual, la modernidad y los efectos de comunicación e incomunicación que los agobia. Otros, se acercan en una suerte de zoom in a los problemas más acuciantes de nuestra realidad, y al leerlos, sentimos las pulsaciones oscuras golpear al poeta en su interior. Pero, si acaso, no fueran suficientes las múltiples insinuaciones de este poemario, bastaría con leer el texto que lo cierra con brillantez, para entender a este hombre y a su naturaleza.
La excelente edición, el diseño, y la acertada selección de imagen de cubierta, imprimen un sello de contemporaneidad a la entrega; cuyos valores radican en los cuestionamientos, y en el hecho de mostrarnos una realidad de resistencia donde apenas fluye.
Y para no dañar la brevedad de este momento les propongo, Explugged, o las sanguíneas conexiones de un poeta en off.

  Marcia Jiménez Arce

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